La sobrecarga informativa. El antes y el después de la curación de contenidos

La sobrecarga informativa o el exceso de información, es un hecho que hemos podido constatar todos aquellos usuarios de Internet que, en algún momento, nos hemos sentado delante del ordenador para encontrar información sobre un tema concreto. Tras teclear en el buscador el objeto de nuestra curiosidad, se despliegan ante nuestros ojos una infinidad de páginas, enlaces, vídeos que, como una ola que inesperada barre el paseo marítimo en el cual estamos cómodamente instalados, termina, cuando menos, por salpicarnos (cuando no engullirnos) con el agua del desasosiego. Esta avalancha informativa que genera estados de ansiedad y frustración al no poder procesarla y asumirla por su dimensión, ha ido aumento de forma pareja al crecimiento del uso de la red. El éxito del término infoxicación, neologismo acuñado en 2000 por Alfons Cornella, es un claro indicador de esta realidad cotidiana que a muchos nos agobiaba.

Infoxicación

La realización de las tareas del tema 3, del que este texto forma parte, me ha servido por un lado, para ser consciente de esta sobrecarga informativa, comenzando por el descubrimiento del término antes apuntado, y de otro, para descubrir herramientas para gestionar, filtrar y dar cauce a esa infobesidad, a la que hacía referencia en su artículo Juan Jesús Baño. Tras angustiarme consultado las entradas que los compañeros compartían en Twitter, en Scoop.It, los enlaces de eduPLEmooc, los vídeos tutoriales; después de abrir una cuenta en Feedly y otra en Diigo, advertí que lo que me ocurría era que estaba realmente infoxicado. Después entendí que estos marcadores sociales me podían ayudar a filtrar la información, a almacenar y clasificar los contenidos que iba encontrando en la red y que antes ordenaba de manera precaria y sobre todo ineficaz. Comenzaba a balbucear otro neologismo muy feo, pero de gran utilidad práctica, content curator o “curador de contenidos”. Se trata, según los entendidos, de alguien que busca, agrupa y comparte información significativa, es decir, de una persona cuya función no es crear contenidos sino darle sentido a lo que otros crean. Una suerte de agente de filtrado de la información, que se encarga de buscar la información relevante, filtrarla, gestionarla y “curarla” con determinadas herramientas (Scoop.it, Storify, Pinterest, Diigo), para finalmente compartirla en las redes sociales. Respecto a esta figura, es interesante el artículo de la comunicadora y profesora Dolors Reig, content curator, ya reseñada por alguna compañera en su blog. La aparición de la misma, ha marcado un antes y un después en la gestión personalizada de la información, y en la configuración del entorno personal de aprendizaje.

A instancias del curso he hecho uso por primera vez Feedly, un marcador social que permite recibir información mediante suscripciones de contenidos web a través de RSS. También he comenzado a utilizar Diigo, otro marcador social que funciona como una herramienta de “curación de contenidos” de gran utilidad, que posibilita, además de incorporar las indexaciones de contenidos a través de RSS, clasificar, almacenar enlaces de Internet y compartirlos de manera pública. Adjunto un tutorial de ayuda para entender su funcionamiento.

Finalmente, también movido por la dinámica del curso, creé un escritorio personalizado utilizando la web Netvibes, una herramienta que nos permite gestionar la información procedente de diferentes canales (redes sociales, webs, correo electrónico, RSS, etc). La lectura de las aportaciones y enlaces de los compañeros ha despertado mi interés hacia Scoop. It, otra herramienta de gestión que me parece interesante y que pretendo incorporar a mi bagaje tic.

Puesto que no soy docente en activo, no puedo hablar de mi experiencia con otras herramientas de “curación de contenidos” que puedan ser interesantes para utilizar en el aula con los alumnos, pero si apuntar una serie de reflexiones personales acerca de la gestión de la información tomadas de todo lo leído, y que me parece que intentaría abordar en el aula si fuese docente:

* Enseñar a los alumnos a buscar la información en la red de manera eficiente.

* Trabajar el uso de las redes sociales (Twitter, Facebook, Pinteres) y de la tecnología no sólo como un elemento de diversión o de relación social sino como una fuente de información y conocimiento.

* Enseñar a los alumnos a filtrar la información, quedándose con aquella que sea realmente significativa para sus intereses, fomentando el sentido crítico, de forma que sepan desechar los contenidos banales que tanto abundan en la red.

* Fomentar el trabajo colaborativo y destacar la necesidad de compartirlo utilizando  las herramientas digitales disponibles.

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One thought on “La sobrecarga informativa. El antes y el después de la curación de contenidos

  1. Estimado Javier
    Gusto saludarte

    Mis felicitaciones, en forma sencilla muestras el significado de la “Infoxicación” inclusive con tu vivencia personal y das recomendaciones y algunas herramientas para que los estudiantes hagan una buena “gestión de la información” , excelente…!!!

    Un e-a-abrazo y éxitos…!!!

    Omar Miratía
    UCV, Caracas-Venezuela
    @omiratia

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